¿De qué sirve andar por la ribera
que no transita un alma, ni de día?
Convencerme de que quien no me mira
no lo hará jamás, aunque me muera.
Si me encuentro esos seres en esta singladura
cambiarán de acera, subirán del sótano
a cubierta;
y a cubierto habré de situarme de sus
fauces de hiena,
porque parecerán falsos borregos de
ensortijada lana a la espera de que
bajes la guardia, te solaces, para asaltar
tu escena, que les pone alfileres y cilicios
castigando, macerando su carne pordiosera.
Buscan reo, buscan víctima en quien saciar
su hambre,
su envidia, se congregan en hordas agresivas
y deciden futuros como jueces o Cristos.
Malversan materias grises lerdas, que se
dejan guiar
de ciertos rayos, que parecen la aurora
despertando, y son la trampa cruel y
sibilina que hace entornar tu carro.
daniella
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martes, 19 de mayo de 2009
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LOS FALSOS GUIAS
ResponderEliminarDeben servirte en tu caminar para comunicarte con otras vidas
Para que consolides a aquellos que te quieren y te sigan
Por los caminos de tu vida.
Las sombras no hacen daño y al cruzarte con ellas
No sentirás ni apreciaras su presencia.
Ya subiste del sótano a cubierta
Con tus fauces sinceros de gacela, palomo herido
Borrego ensortijado. Arrancaste de la tierra.
Rompiste la guarida. Destruiste su cueva.
Asaltaste fortaleza que creían inexpugnable.
El aroma del campo le recorrió su cuerpo
Cuchillos y alfileres la arrancaste del alma
Se buscan con ahínco. Él no quiere ser victima.
Ni que sacie su hambre. De carne no podrida
No se alimentan fieras.
La victima se revuelve, se llena de oquedades
Su agresividad se congela entre lava de volcán
Los jueces no son tales, y cogió otro sendero
Los rayos que iluminan brisas y despertares
Y de una trampa cruel, retorno la victoria
Y si ha de morir morirá con honor, por amor
En esta sangradura que la vida le depare.
molina